Los programas educativos pueden tratar las
diferentes materias (matemáticas, idiomas, geografía, dibujo...), de formas muy
diversas (a partir de cuestionarios, facilitando una información estructurada a
los alumnos, mediante la simulación de fenómenos...) y ofrecer un entorno de
trabajo más o menos sensible a las circunstancias de los alumnos y más o menos
rico en posibilidades de interacción; pero todos comparten cinco
características esenciales:
·
Son materiales elaborados con una finalidad didáctica, como se desprende
de la definición.
·
Utilizan el ordenador como soporte en el que los alumnos realizan las
actividades que ellos proponen.
·
Son interactivos, contestan inmediatamente las acciones de los
estudiantes y permiten un diálogo y un intercambio de informaciones entre el
ordenador y los estudiantes.
·
Individualizan el trabajo de los estudiantes, ya que se adaptan al ritmo
de trabajo cada uno y pueden adaptar sus actividades según las actuaciones de
los alumnos.
·
Son fáciles de usar. Los conocimientos informáticos necesarios para
utilizar la mayoría de estos programas son similares a los conocimientos de
electrónica necesarios para usar un vídeo, es decir, son mínimos, aunque cada
programa tiene unas reglas de funcionamiento que es necesario conocer.
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